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Mostrando entradas de septiembre, 2026

“Carrie”, la reivindicación de los oprimidos

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Por Fernando Chiroque Castillo               Dicen que los libros buenos llegan en el momento indicado. Existen libros que cumplen con una función meramente decorativa en el librero del lector. Incluso hay libros que vegetan y, amarillentos, se van empolvando en un rincón, olvidados. No es el caso de “Carrie”, la primera novela publicada de Stephen King y el segundo libro que leí de ese autor. “Carrie” llegó a mis manos en una época que calzaba a la perfección con la temática del libro. Por azares del destino, perdí mi ejemplar (una copia pirata con las hojas despegadas). Pero, apenas el mes pasado cuando en la universidad tocamos el tema del bullying, recordé este hermoso libro. Fui a la costosa Crisol y me compré el único ejemplar que quedaba. La relectura me hizo notar cosas que, en mi adolescencia, pasé por alto. Me identifiqué tanto con esa jovencita acosada por sus infames compañeras.               ...

Nacida para cantar

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Por Ricardo Espinoza Rumiche  Dulce Brizet Ayala García postuló en un concurso para ser parte de una orquesta y terminó siendo escogida por otra agrupación que la descubrió a través de las redes sociales. “Nunca la vida es como uno la piensa, a veces la cosa se pone mejor”, dice sonriendo. Es que los organizadores del evento -sin pensarlo- transmitieron el casting por redes sociales sin percatarse que otras orquestas hacían el suyo sin tanto esfuerzo. Gracias a esa oportunidad, Dulce ha conocido gran parte del país, y hasta ha actuado en el programa del imitador y comediante, Jorge Benavides.  Así es la vida de sinuosa. Ella, que creció entre cumbias, merengues y todos los estilos tropicales en los que se había preparado por años, terminó cantando en escenarios propios de ritmos sanjuaneros. “Me tuve que acostumbrar, dice Dulce, lo bueno es que, desde muy niña, en el colegio y en las reuniones familiares, me gustó siempre el zapateo”.  Dulce Brize...

Nacido para cantar

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Por Ricardo Espinoza Rumiche  El charrito de oro  Con la música nos enamoramos, aunque también nos entristecemos. Siempre nos devuelve un recuerdo cada vez que la sentimos. La música es arte, pero también es ciencia. Es alegría, pero también tristeza; es presente y pasado; es paz y violencia. La música abraza, pero también es capaz de desencadenar recuerdos perturbadores. La música es vida y es tan necesaria para el alma, al igual que los ejercicios para el cuerpo.  Para Anthony Sandoval Espinoza, la música es una bendición que heredó de su familia materna. Sus abuelos le han contado desde muy niño que, cuando él todavía no llegaba a este mundo, ellos le cantaban mientras él aprendía a moverse dentro de su madre.  Toda la familia materna ha estado ligada con el hermoso arte de transmitir sonidos en todas sus variedades. Su bisabuelo, don Oscar Olaya Naranjo, fue un músico especialista en la guitarra. Su fuerte estaba en los boleros, pasillos, así como en ...

De profesión, pescador

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Por Manuel W. Espinoza Silva Hace varias lunas, tras un reencuentro inesperado con mis amigos Julio y Roberto, terminé embarcado en el Ruby-5, un atunero pequeño, de madera, que ya tenía más de 50 años en faenas de pesca de altura. Yo era un pescador de tipo arrastre y ni por un segundo se me había ocurrido cambiar ese ambiente. No obstante, cuando Roberto tocó la puerta de mi casa, sabía que no tenía escapatoria. Había tenido decenas de conversaciones con amigos donde nos jurábamos emprender proyectos, pero ninguno pasaba de una conversación seria y concreta. Sin embargo, con Roberto y con Julio no había marcha atrás y cuatro días después zarpábamos con rumbo norte.  En esa primera mañana, el desayuno fue anunciado por una campana. Estábamos a la altura de Los Órganos donde muchas veces había pescado lo mejor de las especies de consumo humano directo. No obstante, a pesar de la bendición que teníamos los pescadores de tipo arrastre, la mayoría de tripulantes soñaban co...

Artesanos: sabiduría, experiencia y pasión

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Por Ricardo Espinoza Rumiche El tejedor Edilberto Acaro Barrientos no tiene un número estimado de cuántas esteras ha fabricado en toda su vida. Tiene sesentaicuatro años de edad y trabaja en la esterería desde los diez, cuando su padre le heredó la costumbre que, años después, se convirtiera en pasión. Siempre trabaja descalzo y sentado bajo un árbol enorme a quien, en momentos especiales, ha tildado de familia. No para de tejer ni para conversar. Tiene las manos gruesas como las de un pescador viejo, como las de un mecánico experto. Las manos, dicen, sirven para crear, y por eso la famosa frase “manos a la obra”. En el caso de Edilberto Acaro Barrientos, sus manos reflejan el arduo trabajo que, a diario, han fabricado una incontable suma de esteras que se han vendido en diferentes partes del país. “De aquí no me saca nadie, dice sonriendo, hasta que la muerte nos separe”. A Edilberto Acaro Barrientos lo conocí un día cualquiera, de casualidad, cuando un habitante de Vivia...