Monterito, el guardián de la luna
Jorge Montero Chapilliquén Desde la antigüedad, los guardianes fueron seres imaginarios increíbles que tenían la misión de defender y vigilar un rasgo importante de su época. Podía ser una estatua o una divinidad religiosa. Los habitantes siempre los consideraron de mayor importancia para la sociedad, tanto así que eran adorados con ofrendas para que mantuvieran su firmeza. Si hablamos de cultura, existe un guardián en el puerto de la Luna, un paiteño que brega en contra de la corriente, que no se cansa y que, a diferencia de los antiguos guardianes, nunca está estático, siempre se moviliza de un lugar a otro para cuidar su esencia, llevar el arte, el conocimiento y asegurar la esperanza de un mundo mejor para los suyos. Lamentablemente, la sociedad donde vive y por la cual él se desvive, todavía no lo considera de mayor importancia ni le ofrenda siquiera un quinto para su mantenencia. Jorge Humberto Montero Chapilliquén, “Monterito” para los amigos, nació en el puerto de la luna e...